¿Les ha ocurrido que están en algún lugar que consideran el menos probable para conocer gente y 20 minutos después están teniendo sexo sin haberlo buscado?
Siempre lo he dicho, no soy guapo ni sexy, pero soy muy suertudo. Esta pasada semana santa pude confirmarlo.
Aprovechando que mucha gente salió de CDMX, yo aproveché para ir a uno de los lugares a donde me encanta ir a pasar tiempo: Home Depot.
Así es, este es uno de mis lugares favoritos donde puedo fácilmente perder 2 ó 3 horas, viendo herramientas, materiales, accesorios, cables, luminarias, etc.. Obviamente es un lugar en donde voy a pasar tiempo solo y lo último que pasa por mi cabeza es ligar con alguien.
El pasado jueves santo, estaba en el Home Depot. Tenía que comprar un par de cosas para hacer unos arreglos en casa, pero no tenía prisa alguna, así que me puse a deambular por los pasillos.
Caminaba por los pasillos viendo todo lo que había, pero sin realmente necesitar nada. Casi como si fuera un ejercicio de meditación, “autisteando” muy agusto.
Mi trance fue roto por la voz de una mujer que me preguntaba algo.
—Perdona, es que no estoy segura si esto es lo que necesito — me decía, mientras me mostraba un par de llaves de paso.
Era una mujer entre 40 y 45 años, con una sudadera gris, pantalones de mezclilla y tenis. Su pelo estaba recogido en una trenza. Realmente muy casual, sin ninguna actitud o atributo particularmente sexy.
Estuvimos juntos por unos 10 minutos entre encontrar la pieza que necesitaba y explicarle cómo tenía que instalarla.
Durante este tiempo no sentí ningún tipo de “chispa” o de intención, ni de ella ni mía.
—Muchas gracias, me ayudaste bastante. Oye te han dicho que tienes manos varoniles? — La pregunta me tomó por sorpresa.
Se acercó un poco más y en voz baja me preguntó —¿Vamos a mi camioneta? está aquí en el estacionamiento —
Honestamente, dudé antes de responder cualquier cosa; Actualmente es muy complicado interactuar con extraños, ya saben cómo esta la cosa de insegura.
Después de dejar en claro la situacion (y romper un poco lo espontáneo del momento) decidimos hacerlo en los baños, esto le dio bastante más morbo a la situación.
Unos minutos después estábamos encerrados en el baño cogiéndo. Todo fue rápido y creo que lo más interesante del encuentro fue que ella realmente estaba prendida con mis manos.
Agarraba mis manos y se masajeaba las tetas y el torso con ellas. las lamía y me pedía que le apretara y jalara las tetas fuertemente. Al final me preguntó si podía morderme una mano. Yo acepté, con la condición que no dejara ninguna marca.
Fue un encuentro breve, pero rico. Al terminar, salí yo primero del baño (estábamos en el baño de mujeres) y regresé a deambular por los pasillos, con esa sonrisa boba post-coito que no se puede ocultar.


