El sol de Cancún

Estoy en una palapa, para ser preciso la palapa donde trabajo, desde ella puedo ver la playa, y las 2 piscinas del hotel, vacias en este momento.

La lluvia ahuyentó a todos los turistas mandándolos a sus habitaciones (no se les fuera a mojar el traje de baño). Algo delicioso de las pequeñas lluvias en Cancún es que el agua es tibia, así que hasta rico es que llueva. Llevamos 2 días con estos chaparrones que duran 30 minutos tras los cuales sale el sol a pleno y vuelve a elevar la temperatura, 3 o 4 horas después vuelve a llover y así..

Han sido días malos para la venta, así que estoy un poco aburrido en mi “oficina” con vista al mar. Ya casi no llueve pero la gente está asomada desde las ventanas de su habitación anhelando que se quite por completo para volver a salir a la playa (¡¡¡maricotas!!!).

Por el camino de adoquín veo acercarse 5 figuras femeninas que vienen paseando muy quitadas de la pena aún y con la ligera lluvia. todas vienen en bikini y pareo, dos de ellas traen playera. Cuento 2 cabelleras negras, una rubia, una pelirroja y una castaña, alcanzo a ver curvas muy pronunciadas en 3 de ellas, una menos exhuberante, pero también de figura femenina, otra muy esbelta, una figura más bien elegante. Continuar leyendo “El sol de Cancún”

Cinerótica | Crash

David Cronenberg nos lleva a una zona obscura, un lugar lleno de perversiones y extraños placeres.

Nos muestra una colección de filias y perfiles sicologicos verdaderamente exóticos. No es una película que puedas recomendar a cualquiera, así nada mas como para dominguear.

Explora los rincones obscuros de la mente y las perversiones que pueden activar nuestra líbido, en este caso una sub-cultura que disfruta con los accidentes automovilísticos y todas las posibles resultantes del mismo. Tapizada con escenas sexuales de diversas índoles, que ponen el escenario para descubrir si es que tenemos algún rincón obscuro donde guardamos filias parecidas. Continuar leyendo “Cinerótica | Crash”

Dulce veneno

Con ver tus ojos supe que eras peligrosa, un par de miradas bastaron para confirmarlo.

La inocencia brilla de primera instancia en tus pupilas, pero inmediatamente después salta a la vista el profundo deseo que tu cuerpo encierra, la sonrisa perversa y seductora disipa cualquier duda que pudiera quedar.

Al acercarme noto el fuerte olor a sexo que emana de tí, el tacto de tu piel es tierno, sin embargo esta sensación es reemplazada inmediatamente por una descarga eléctrica que nos recorre a ambos al tocarnos. Tus ojos se clavan en los míos buscando una rápida respuesta a esta repentina chispa que ha aparecido entre nosotros.

Desnudarnos y acariciarnos parece ser la única respuesta aceptable, comenzamos el conocido ritual de reconocernos, con larguísimos besos pendulares que oscilan de lo sutil a lo salvaje, nuestras manos hambrientas recorren erráticamente el cuerpo del otro, en ocasiones con ternura, en otras con pasión desbordante. Continuar leyendo “Dulce veneno”

Madrugadas sabor naranja

En las noches he recorrido una y otra vez la blancura de tu piel. Mis dedos te han acariciado en busca de los puntos que te producen latigazos de electricidad.  He escuchado tus latidos acelerarse, al tiempo que elevas tu voz para recibir con un grito otro orgasmo.

Tu pelo me ha dado enorme placer, al acariciarlo y descubrir su suave tacto, al esconder mis dedos en él mientras tu boca me engullía, al usarlo de rienda mientras cabalgábamos, al oler su delicioso perfume, al descubrirle furtivas gotas de mi simiente, al saborearlo mientras mordía tu nuca, al verlo alborotado, sudoroso y confundido.

En las noches has florecido, te has abierto completamente. Me has dejado descubrir tus secretos, tus pensamientos, tus sabores y tu mirada. No has dejado un solo resquicio sin que me lo brindaras, por dentro y por fuera me has permitido recorrerte a placer, desde tu pasado hasta tu vulva. Continuar leyendo “Madrugadas sabor naranja”

El momento de la verdad

Dormir en el centro de la cama, mudar mi ropa al que fuera su clóset, ver el espacio vacío que sus cosas dejaron, sentir en los huesos su silencio, habitar el que fuera nuestro espacio, abrir la alacena, un clóset, una caja, la lavadora, el baño o cualquier cosa y encontrar un recordatorio de ella, recordar día a día nuestro universo, nuestras frases.

Este es el momento de la verdad, el polvo de la pelea se ha asentado y el panorama es claro. Desolador, pero finalmente claro: He alejado a la mujer de mi vida, así de llano y crudo.

Atrás quedaron los sueños, los proyectos, los deseos compartidos, atrás quedó el amor.

Me veo en el espejo y como nunca antes en mi vida, veo reflejada mi soledad. Es justo ahora cuando tengo que comenzar a moverme, romper la inercia de la separación, reevaluar absolutamente todo y comenzar de nuevo. No tengo el menor deseo de recomenzar, pero lo tengo que hacer.

No queda otra dirección mas que adelante, no sé que me encuentre en este camino que hoy comienza, pero no tengo otra opción mas que seguirlo, al principio con un paso lento y tambaleante, con el deseo de pronto tomar vuelo y encontrar nuevamente en el espejo mi reflejo completo.

Mi tabla de salvación adoptó la forma de una frase, que repito insistentemente ante cada embate de la memoria: “Salta valiente, salta”. En ella he volcado mi resto, apuesto lo muy poco que me queda en estas tres palabras.

Justo ahora es el momento de la verdad: o te paras o te mueres.