Hace unos años durante un viaje de trabajo, tuve la oportunidad de conocer a Thulani un chico que fue mi guía por el mundo SW londinense. Desde que nos conocimos en un pub cercano a donde me hospedaba hubo una excelente relación. De trato cálido y amigable fue un tremendo guía que me llevó a un par de clubes, varios hotspots y una reunión privada a lo largo de 6 días.
En ese lapso, compartimos algunas aventuras con las que se cimentó una buena amistad y aunque nos comunicamos muy esporádicamente, no hemos perdido el contacto.
Recibí un mensaje de Thulani donde me comentaba que estaba planeando su viaje a la Ciudad de México para disfrutar de la copa del mundo. De inmediato le extendí la invitación a quedarse en mi casa, aunque se me hizo un tanto extraño pues yo hubiera pensado que iría a Kansas City que es la ciudad sede de Inglaterra.
Ya después me explicó que sus padres son sudafricanos y por eso quería estar en el partido inicial en México. Thulani aceptó mi invitación y en breve teníamos la logística de su visita resuelta.
Esta era una situación perfecta.. hace un par de meses una pareja cuckold me había comentado que tenían una fantasía específica para la que Thulani era el candidato ideal.
Me puse en contacto con ellos, les envié un par de fotos presentándoles a Thulani y unas horas después me confirmaban que estaban muy interesados, aceptando también mi invitación a quedarse en casa. Todo estaba listo para lo que podía ser una gran experiencia.
Thulani llegó el martes por la tarde. Cervezas y los pertinentes tacos, fueron el complemento de una divertida plática. Raymundo y Cereza llegarían el miércoles a medio día, así que tendría suficiente tiempo para recuperarse del largo viaje.
Thulani y yo aprovechamos el miércoles para planear su visita al Estadio Azteca. Para que se familiarizara, hicimos el mismo recorrido que él tendría que hacer el jueves. Durante este recorrido, pude notar que llamaba constantemente la atención de las mujeres. Muchas de ellas le sonreían y hubo dos chicas que le pidieron tomarse una foto con él.

Recibí un mensaje de Raymundo avisándome que iban muy retrasados y que en el mejor de los casos llegarían entre 10 y 11pm. En las noticias, empezaron a recomendar que la gente llegara al estadio a las 7am para evitar problemas con las múltiples manifestaciones que se habían anunciado, así que esa noche Thulani se retiró a dormir temprano.
Era la 1am cuando finalmente llegaron Raymundo y Cereza tras un larguísimo viaje lleno de contratiempos. Estaban estresados y con pocos ánimos, así que conversamos solo lo necesario para mostrarles su habitación y que pudieran descansar.
Unas horas más tarde acompañé a Thulani lo más cerca del estadio que pude y acordamos vernos en ese mismo punto después del partido. Ya de regreso en la casa, el día transcurrió con la gran expectativa de Cereza y Raymundo que esperaban ansiosos conocer a Thulani. Cereza nos modeló varios cambios de ropa, se veía bastante bien con todos ellos, al final acordamos que una falda tableada blanca que le llegaba a mitad de los muslos y un ajustado top era la combinación ganadora.
Aunque había mucha tensión sexual en el ambiente, decidimos reservarnos para cuando estuviéramos los cuatro. Algunos fajecillos y muchos besos fueron lo único que hicimos Cereza y yo.
Tras la victoria de México, salimos a encontrarnos con Thulani. En el trayecto nos fuimos contagiando de la euforia y ambiente de fiesta que se vivía. El encuentro con Thulani, fue bastante agradable, Cereza y Raymundo estaban encantados con él y desde ese momento reinó una atmósfera sexy, amigable y relajada.
Aunque a los cuatro nos urgía irnos a un lugar privado, el nivel de fiesta que se vivía era increíble y no podíamos dejar pasar este momento. Como muchísima gente, nos encaminamos al Ángel de la Independencia, en donde vivimos una experiencia memorable.
Era muy divertido ver la cara de las personas al observar que Thulani, Raymundo y yo besábamos cachondamente a Cereza. En algún momento me percaté que Thulani traía en su muñeca los calzones de Cereza así que cada vez que la besábamos, pasábamos nuestros dedos por su panochita que estaba empapada.
Eran las 2 de la mañana cuando regresamos a la casa eufóricos, enfiestados y sumamente calientes. Apenas cerramos la puerta dimos rienda suelta a nuestra libido.
Allí mismo, en la cochera Cereza se hincó para intentar meterse el tremendo trozo de carne que tiene por pene Thulani y digo intentó porque apenas le cabía. Raymundo por su parte, también se hincó para mamármela.
Se turnaban para chuparnos la verga. Raymundo tampoco podía meterse el tremendo falo de Thulani, pero no dejaba de intentarlo. Unos minutos después le llené de leche la cara a Cereza. Tras dejar perfectamente limpia mi verga se unió a Raymundo y entre los dos ordeñaron a Thulani, que los premió con una enorme lechada que se tomaron entre los dos.
Finalmente en el interior de la casa nos dirigimos a la regadera para quitarnos de encima el agua de lluvia, cerveza, espuma y confeti de la fiesta. Un poco apretados pero los cuatro estábamos disfrutando de nuestro baño.

Aproveché el momento para explicarle a Thulani que Cereza y Raymundo eran vírgenes anales y que deseaban que él fuera el primero en hacérselos por el chiquito. Una sonrisa complaciente apareció en el rostro de Thulani quien había entendido a la perfección la situación:
—Perfecto, serán nuestras perritas estos días—
—Exacto— Le respondí
Nos dirigimos a mi cama, donde comenzamos a preparar el culito de Cereza. Mientras Thulani iba abriéndolo poco a poco con los dedos, yo disfrutaba de una deliciosa mamada de la pequeña boca de Cereza.
Raymundo había bajado a la cocina a traer una botella de champagne que había comprado para la ocasión.
Casi veinte minutos estuvimos dilatando el cerrado ano de Cereza, Raymundo no perdía detalle y tomaba fotos de todos los ángulos. Cereza se encargaba de mantener nuestras erecciones y se turnaba mamando.
Finalmente había llegado el momento y la enorme cabeza de la verga de Thulani apuntaba al abierto esfínter de Cereza. Un poquito más de lubricante y Thulani comenzó a empujar ese tremendo tronco lentamente.
Desaparecieron los primeros centímetros en el culito de Cereza, su respiración agitada y con la mirada llena de deseo mientras apretaba fuertemente la mano de Raymundo.
—¿Cómo vas cariño?— Le preguntó Raymundo
—Bien, es enorme, siento como si me fuera a partir—
—¿Qué es lo que vamos a ser?—
—Sus perritas, sus putas, sus esclavas—
—¿Estás lista?—
—Si—
—Pídeselo—
—Meta su verga en mi culo amo, hágame suya, pártame—
Raymundo hizo un pequeño ademán con la cabeza y Thulani empujó su enorme pija hasta el fondo del culo de Cereza, que dio un grito de dolor. Un chorrito de champagne corrió por el canalillo de las nalgas de Cereza, “bautizando” su culo y la verga inmóvil de Thulani.
Pasado el dolor inicial, Cereza comenzó a mover las nalgas y Thulani se avocó a embestir ese culito mientras Raymundo le daba un apasionado beso a su esposa. Minutos después Thulani le llenaba por primera vez el culito de leche a Cereza.
Otro chorrito de champagne bañó la verga de Thulani para que marido y mujer comenzaran a lamerlo y chuparlo de manera compartida, hasta ponerlo nuevamente duro.
Ahora tocaba el turno de Raymundo. Cereza fue la encargada de dilatarlo, mientras yo tomaba fotos y video. Thulani pacientemente esperaba, ponía su tolete en la boca a Raymundo que con avidez lo chupaba y lo masturbaba manteniendo su erección, que se veía enorme y poderosa en contraste con la flacidez del miembro de Raymundo.
Cereza le indicó a Thulani que era el momento y el pequeño ritual se repitió.
Thulani apuntó su enorme cañón al culito de Raymundo. Insertó el glande y quedó inmóvil por unos momentos.
—¿Cómo vas cariño?— Preguntó Cereza en esta ocasión
—¡Uff, Se siente grande, muy grande, muy, muy grande!—
—¿Así la queríamos verdad?—
—Si—
—¿Qué es lo que vamos a ser?—
—Sus perritas, sus putas, sus esclavas—
—¿listo?—
—Si, Métame su verga en el culo amo, es suyo, pártamelo —
El firme golpe de cadera por parte de Thulani, el grito ahogado de Raymundo. El chorrito de champagne bautizando pene y culito, la inyección de leche en el recién estrenado culito, para terminar con el chorrito de champagne que marido y mujer limpiaron del pene de su padrino.
La fantasía había sido cumplida con gran satisfacción de todos.
Durante los siguientes días, Cereza, Raymundo, Thulani y yo disfrutamos de largas noches sexosas que precedían a días de divertido turismo y fiesta futbolera.


