Esperando tu visita

Echo un último vistazo asegurándome que todo esté como debe ser:

Algunos libros por aquí y por allá, esperando a que los hojeemos juntos, listos para contarnos sus historias e invitarnos a charlar largamente acerca de sus autores, de  sus personajes..

Fotografías, pinturas, dibujos y bocetos para posar nuestras miradas sobre ellos, mientras mis dedos recorren la piel de tus hombros y comienzan a despojarlos lentamente de la ropa, preparándote para posar y atrapar esta visita en imagenes imborrables.

Descubrir la música correcta para tí, todo un reto.. ya tengo la música con la que me gustaría verte caminar desnuda por mi casa, pero la curiosidad por saber cual es tu música preferida está anidada en mi interior.. mientras tanto he decidido poner un poco de lounge para escuchar mientras te espero. Continuar leyendo “Esperando tu visita”

Baila vaquero

Maru ha estado muy presionada en el trabajo este último mes, para relajarla un poco, decido darle una sorpresa y cumplirle una fantasía:

El escenario está puesto, la habitación alumbrada tenuemente con las lamparas de pié, ella está sentada en la cama, sonriente y a la expectativa.

Fue toda una odisea conseguir el atuendo, pero está completo y justo como ella lo había sugerido. Lo reviso antes de empezar: Tejana negra, chaleco de gamuza negro, chaparreras negras, bikini negro, botas negras, cinturón con pistolas.. ok, todo en su lugar.

La música ya está preparada y sólo falta apretar play para que comience este striptease. Continuar leyendo “Baila vaquero”

11 minutos

¡¡¡¡¡No maaaaa, ahora si me atoraron!!!!

Fue lo primero que pensé cuando la ví en el restaurante. Esa es una de las desventajas de conocer gente en línea, esta chava me mandó la foto de su prima o de su vecina, porque ella no es la que aparecía en las fotos.

En cuanto entré, me reconoció así que ni modo de echarme para atrás, salta del gabinete, me abraza y me planta un beso.. pff, ¡¡cha, que pex!!

Más por cortesía que por gusto, me siento y madres, en lugar de sentarse frente a mí.. se sienta a mi lado, literalmente estoy atrapado. Pongo la sonrisa más diplomática que puedo y a ella le dá una hemorragia de palabrería justo allí cuando me tiene contra la pared del gabinete, me empieza a platicar que pensaba que no iba a venir, porque ya van varias personas que la dejan plantada, que estaba muy contenta de que si fuera el de la foto, “porque hay gente que manda fotos de otras personas o que la retocan” (Ja, es un mal chiste ¿verdad?) Continuar leyendo “11 minutos”

El masaje de las 6

La voz en el teléfono era la de una mujer madura. Me había mandado un correo previamente, pues estaba interesada en el anuncio y quería preguntarme algunas cosas sobre los diferentes servicios, así que le envié el número donde podía contactarme.

Tras una llamada donde le respondí todas sus dudas, finalmente se decidió y quedamos de vernos en un hotel que tiene mesas de masaje en algunas habitaciones. La cita era para las 6 de la tarde del día siguiente.

Llegué al hotel armado con aceites y cremas varias, con la idea que mi clienta era una mujer en sus 50’s. Dicho y hecho, al abrirse la puerta me recibió una mujer enfundada en una bata de baño pachona y toalla/turbante en la cabeza a la que calculé unos 52 años. Continuar leyendo “El masaje de las 6”

La misma sangre

La primera vez que ví a Daniela quedé encantado por su sonrisa. Aunque su pelo negro y ondulado, sus grandes ojos negros, su nariz respingadita, su breve cintura y su mirada coqueta la convertian en una mujer muy bonita, a mí lo que me encantaba era su sonrisa, esa sonrisa que derretía témpanos.

Ella era la asistente de recursos humanos de una empresa donde me presenté con el afán de conseguir mi primer trabajo. Aunque no me quedé con el puesto que pretendía, nos hicimos muy amigos y comenzamos a salir de inmediato.

Animadas conversaciones precedían el infalible momento en que dormitábamos, desnudos y extenuados, en la cama del departamento que su amiga nos prestaba un ratito cada semana. Aunque los dos hubieramos querido pasar toda la noche juntos, ella no podía llegar tarde a su casa. Continuar leyendo “La misma sangre”

Primera misión

Han pasado dos días desde que decidí aventurarme al mundo de la escorteada, hay una docena de correos solicitando más informes, aunque está muy claro en los anuncios que el servicio es exclusivo para mujeres, 8 de los correos son de hombres y se van derechito a la basura. 

De los cuatro restantes, dos son de la misma persona, en otro me preguntan si puedo viajar y en el último me solicitan más fotos. Decido consultar a mi amiga, ella tiene más experiencia y seguramente tendrá un buen consejo para mí.

-“La de las fotos las quiere para su colección personal. Si quieres mándaselas, pero creo que no volverá a escribir después de eso. Si puedes viajar, cobra el total por adelantado y todos los gastos corren a cargo de ella. Mándale los datos a la otra, oye pero escríbele bonito, cachondón, afectuoso, ya sabes.”-  Continuar leyendo “Primera misión”

Piel de oveja

-“Buenos días, señorita vengo con el Lic. Yasif”-
-“Si, un segundo”-
-“Gracias”-

Durante los casi 10 minutos que se prolonga la espera no hablamos en absoluto, aunque somos los únicos y estamos a menos de 3 metros, nos ignoramos completamente.

Suena el teléfono, es el Lic. Yasif , ya me puede recibir en su oficina.
Conozco el camino y aún así te paras para dirigirme, subes las escaleras delante de mí, con andar pausado.  Aún con ese traje sastre tan formal, tus atributos saltan a la vista. Ya dentro de la oficina del Lic. te doy las gracias y por un brevísimo instante tus labios me muestran una sonrisa.

Hasta la fecha he conocido 3 asistentes del Lic.  siempre con las mismas características: serias, eficientes y excelente presencia. Durante la entrevista,  tu jefe te marca para pedirte unos papeles que necesitamos, los traes de inmediato ordenados pulcramente en un folder que dejas sobre el escritorio antes de desaparecerte.

-“Esta chica es muy aplicada, seria, trabajadora un poco jetona pero con 3 como ella y haríamos milagros”-
-“Bastante seria, pero muy eficiente, eso si”- respondo al comentario del Lic. Continuar leyendo “Piel de oveja”

Puede marchar de maravilla

Hace como un mes, comí con una amiga que hacía tiempo no veía.

Llegó a la casa y lo primero que me sorprendió, fueron sus nuevas boobs, no son enormes pero por supuesto que te llaman la atención (copa C, para clarificar el dato), venía enfundada en unos mallones negros que le realzaban esas mega-nalgas que la caracterízan y se adivinaba perfecto el contorno de sus piernas de gimnasio, una blusa blanca escotada  semi-transparente y unos zapatos muy sencillos pero bonitos completaban el atuendo.

Salimos al supermercado que queda muy cerca de la casa y en el camino, más de uno se le quedó viendo, embobado por lo rica que se veía; platicábamos animadamente mientras comprábamos lo necesario, en un pasillo nos encontramos con una señora atractiva, podríamos decir que la típica ama de casa,  yo no le presté mayor atención aunque la  encontramos varias veces. Continuar leyendo “Puede marchar de maravilla”

La chica superpoderosa

Tere es una chica bajita, de tez apiñonada que trabaja como asistente personal del dueño de la empresa donde estoy dando consultoría.

Su trabajo como asistente personal la tiene en un lugar muy privilegiado, ya que sólo le rinde cuentas directamente a su jefe y no tiene que hacer nada que no le pida él. Aunque tiene un escritorio junto con las demás personas, casi nunca está y en general su trabajo es un misterio.

Muchas de las personas de esta empresa se llevan con ella, pero más por llevarla bien que por verdadera amistad. Le habla de tú a los directores de la empresa y se ha dado el lujo de decir “no tengo porqué hacerlo” frente a toda la plantilla laboral, haciéndole un desplante monumental al más temido de los directores.

Su forma de vestir es muy práctica, pues siempre anda en la calle, así que es común verla con zapato cerrado, pantalones y una blusa. Femenina si, pero no coqueta. Continuar leyendo “La chica superpoderosa”

Calorina

Sentado en el Vips de Holbein,  mientras esperaba a una persona para una reunión de trabajo, cruzó la puerta una mujer acompañada de su esposo, un niño y una niña, la seguí con la mirada  y cuando nuestras miradas se encontraron, regresé 18 años en el tiempo:

-“Ella es Carolina, es bien ponedora y es un desmadre”-
 Fue la respuesta de Oswaldo, uno de mis compañeros de aventuras en la preparatoria en turno, al preguntarle por una chica de talla mediana, castaña clara, cara muy bonita y ojos aceitunados.

Acababa de pasar frente a nosotros  y como la mayoría de las chicas de esa prepa, llevaba la falda gris a medio muslo, el horrendo suéter guinda que todos debíamos usar, pero lo más interesante era su blusa blanca, que a diferencia de todas las demás chicas, ella usaba con 3 botones desabrochados, haciéndole un escote verdaderamente escandaloso.

-“¿Preséntamela, no?”-  Le pedí a mi amigo mientras en mi mente aún disfrutaba de las tetazas que asomaban en el escote. Continuar leyendo “Calorina”