Cinerótica

Mientras deambulaba entre mis viejos discos duros, me encontré con “Paprika” de Tinto Brass, una película bastante vieja de este director italiano que ha aportado bastante al erotismo..

Empecemos por las mujeres de Brass, ha buscado actrices de todos los tipos, rubias, morenas, pelirrojas, casi todas con unas nalgas hermosas. En sus filmes más viejos se pueden apreciar púbis bastante belludos, (como era la costumbre en ese entonces) y al final púbis rasurados (como ahora se estila). Continuar leyendo “Cinerótica”

Perdido entre las notas

Nunca me había puesto a pensar en la importancia de encontrar una canción que refleje nuestro estado de ánimo, pero hoy al estar escuchando una canción que dió justo el contexto que necesitaba en esta tarde melancólica y lluviosa, pensé cuantas veces no hemos desgastado una canción escuchándola una y otra y otra y otra y otra vez..
 
Ya sea que refleje un estado de éxtasis y alegría que te hace reír y te ayuda a brincar y bailar a todo lo que das, o que brinde los escondrijos que tu mente y alma necesitan para refugiarse, perderse, pensar, o esconderse a lamer sus heridas.
 
¿Quién no ha gritado a todo pulmón “Puto el que no brinque, al que no salte” en pleno paroxismo?
¿O quién no ha barrido la calle con el ánimo, mientras escucha “Cielo Rojo”?, ¿Cuantas veces no has descubierto caprichosas figuras en el techo escuchando “The dark side of the moon” o a quién no se le acelera el latido y le sale a flote el rebelde interior cuando escucha “break on trough”, acaso soy el único que siente que le estorba la ropa cuando suena “You can leave your hat on”, a poco no tienen la imperiosa necesidad de ponerse a mover la cabeza cuando empieza el famosísimo riff de “Smells, like teen spirit” o No les invade la necesidad de acariciar todo el cuerpo de su pareja cuando escuchan “Glory Box”, a poco no comienzan a caminar como Disco Stu cuando escuchan “Born to be alive”?

Los libros de mi vida

Qué convierte a un libro de un simple acompañante en cómplice, eso es algo que siempre me ha intrigado, cómo es que hay libros que terminan guardados en alguna repisa sin mayor pena ni gloria que quizá una frase que recordemos o la trama general. Pero hay libros que se convierten en guías, nos enseñan nuevos mundos, nuevos lenguajes o nos ayudan a comprender algo que hasta entonces escapaba a nuestro entendimiento.
Es aquí cuando un libro se convierte en parte de nuestra vida, cuando sella su destino  y se convierte en un libro viajero, que pasa de mano en mano compartiendo su secreto con el nuevo lector, si éste tiene las mismas características que el anterior es muy probable que su viaje siga. Si este nuevo lector no comulga con la magia del libro, el viaje será de retorno a su anterior lector, que nuevamente le ofrecerá un nuevo lector, quizá mas acorde a la aventura de ese libro.
Así es como adoptamos las palabras de alguien a miles de universos de distancia y los convertimos en grandes compañeros, amigos, cómplices, ídolos..