Porno Cultura

El erotismo en la era digital

I Del Eros a la Evidencia
En el pasado existía una cultura de la Seducción que se basaba en el misterio y lo “no visible”. Lo que se dejaba a la imaginación era lo que mantenía el interés, aumentaba el deseo y el valor de lo deseado.

Un ejemplo de esto podemos encontrarlo en el arte clásico con obras como:

Venus de Urbino por Tiziano (1532 – 1534)
Venus del espejo por Velázquez (1647 – 1651)
Olympia por Manet (1863 – 1865)

Aunque cada una de estas obras es un desnudo, tienen cierto aire de misterio y de “lejanía”

  • En ninguna se muestra el sexo de las protagonistas.
  • Las obras están cargadas de simbologías que el espectador ha de descubrir e interpretar, lo que implica una actividad cognitiva por parte del observador.
  • Cada una de estas obras tardaron años en realizarse

Comparten algunas simbologías: La Venus de Urbina tiene un perro a sus pies (fidelidad). La Venus del espejo está acompañada por cupido (sin arco, ni flechas) y tiene un cordón rojo (vínculo del amor con la belleza) y por último Olympia tiene un gato negro (promiscuidad e independencia).

Cada una tiene el estilo pictórico y simbología propia de su época, pero en cada caso el mensaje es el mismo: admirar y celebrar la belleza de la protagonista, ya sea una jóven recién casada (Venus de Urbina) una diosa (Venus del espejo) ó una cortesana (Olympia).

La era de la evidencia

Actualmente vivimos en una cultura de Evidencia, en donde todo debe estar en primer plano, donde no hay espacio para la imaginación o la metáfora.

Actualmente para “Ser” uno debe “Ser Visto”, quizá el más claro ejemplo de esto es el fenómeno de los Influencers, que necesitan un flujo constante de likes, vistas e interacciones. Sin ellas, dejan de “ser” [influencers] y se convierten en una gota más en un oceano.

Esto se aplica para todo: nuestras interacciones en las redes sociales, la política, el comercio, las relaciones personales, etc..

Esta cultura de la evidencia la podemos ver fácilmente en lasas redes sociales, donde existe infinidad de imágenes de primeros planos de la genitalia de los creadores, con el simple afán de obtener la mayor cantidad de “Interacciones” posible

Comentarios, reposteos, likes y vistas.. para “Ser” hay que “Ser vistos”

Conscientemente se elimina toda privacidad, para compartir cualquier actividad por íntima que sea. Nada se deja a la imaginación y absolutamente todo es documentado. No hay “protagonista” es simplemente un cuerpo que se vuelve un mero objeto técnico necesario para crear la imagen.

Evidencia y prmer plano de cualquier actividad, por íntima que sea

Los observadores pierden esa cualidad, pues solo hay que consumir el incesante río de imagenes, haciendo un mecánico click si es que dicha imagen nos dice algo en menos de 3 segundos. De no ser así simplemente se pasa a la siguiente.

Los observadores se han convertido en simples consumidores.

El eros nos brindaba la capacidad de imaginar, de pensar en las posibilidades y de disfrutar de ese velo de misterio que la hipervisibilidad digital ha desaparecido.

II De la intimidad a la extimidad
En la actualidad la intimidad ha desaparecido: esos momentos “mágicos” que antes eran guardados en nuestra memoria con gran emoción. Esas experiencias personales “únicas” que formaban la lista de “los momentos de mi vida”, han sido reemplazados con la extimidad en la que el valor de una experiencia, ya no radica en VIVIRLA.. sino en poder COMPARTIRLA para que sea VALIDADA por otros.

Un ejemplo de esto son las fotografías en lugares turísticos:

Fila para tomar una foto en Santorini

La gente hace largas filas para estar 30 segundos en un preciso lugar y tomar LA MISMA FOTO que todas las personas en la fila tendrán y compartirán en línea. Actualmente la publicación de esa foto tiene mucho más valor que la visita misma.

Pero quizá el ejemplo más dramático de la extimidad lo encontramos en Onlyfans.. en donde la intimidad se convierte en producto, donde el cuerpo deja de buscar la experiencia y placenteras sensaciones de la intimidad. Ahora se busca la suscripcion mensual.

Y para esto se adopta el lenguaje del porno: repetición de poses específicas e hipersexualizadas (incluída la inocente “duckface”), tendencias y fetiches específicos que son “recompensadas” por los algoritmos de las plataformas con mayores vistas.

Repetición de poses