Un poco de estrés

Al abrir la puerta para recibir a mis nuevos huespedes, apareció frente a mí una mujer mayor, muy bajita y con una mirada muy dulce. Me sonrío tímidamente y señaló hacía la cajuela del auto que las había traído. Instintivamente seguí la indicación y me dirigí a ayudar con las maletas que Guadalupe, su hija, estaba intentando bajar. Unos minutos después, Guadalupe y su mamá estaban instaladas y descansando de lo que parece fué un largo viaje.

No había pasado más de media hora cuando Guadalupe bajó para preguntarme dónde estaba la farmacia más cercana. Se podía sentir su estrés y preocupación. Su delgado rostro, mostraba unas enormes ojeras y aunque sus facciones eran bonitas, la tensión la hacía tener una mueca todo el tiempo.

Tras una breve llamada a la farmacia, invité a Guadalupe a tomar asiento mientras le preparaba un té. Pude percibir que era la primera vez en un buen tiempo en que Guadalupe se tomaba un respiro. Comenzamos a charlar y así fue que me comentó que venían a la ciudad para que operaran a su mamá y que los últimos 3 días habían sido muy estresantes, pues había tenido que preparar todo para el viaje: pedir permiso a su trabajo, conseguir el alojamiento, los boletos de avión, los estudios que los médicos solicitaban y sobre todo cuidar todo el tiempo a su mamá, para que no hubiera ninguna complicación para la cirugía.

Hacía unos 10 minutos que se había sentado, cuando su celular empezó a sonar. Era su mamá, que preguntaba qué y cuándo comerían. Sus facciones, que se habían relajado un poco con el té y la charla, nuevamente se crisparon y tras preguntarme dónde estaba el supermercado más cercano, salió corriendo, dejando atrás su taza de té sin terminar.

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Nuevas historias

El inicio de un nuevo capítulo

Hace unos años decidí experimentar una actividad distinta a lo que siempre había hecho y probar suerte en la industria del Hospitality por medio de una conocida plataforma.

Debo decir que esta aventura, que al día de hoy sigo llevando a cabo, me ha dejado vivencias muy positivas, en las que he conocido y compartido mi espacio, con gente de diversas nacionalidades, creencias, ideologías y profesiones.

Por supuesto, también me ha brindado nuevas y agradables experiencias sexys, que compartiré con Uds. en las siguientes entradas de este blog.

1.- La Buena Química

Cada ocasión que abres la puerta para recibir a un nuevo Huesped, hay un poco de nervio, emoción y expectativa, pues nunca sabes quién(es) está(n) del otro lado de la puerta y estos primeros segundos ayudan a descubrir qué tipo de conexión y empatía habrá. Un poco como una cita a ciegas.

En esa ocasión, al abrir la puerta para recibir a quien sería mi Huesped por 7 noches, me encontré con una joven espigada, de ojos grandes y expresivos, pelo lacio muy largo, con una agradable sonrisa y al igual que yo, con una ligera expectativa en la mirada.

La invité a pasar para mostrarle su habitación y darle el tour a la casa. Desde el principio hubo una buena conexión, se sentía una vibra muy positiva y agradable.

Unos minutos después de haber dejado su equipaje y refrescarse un poco tras el viaje, estábamos sentados con un vaso de agua de jamaica, platicando como si nos conocieramos desde hace tiempo. Me platicó que era química y venía a la Ciudad de México para tomarse unas vacaciones, visitar algunos muséos y asistir a un famoso festival de música que iniciaría en un par de días.

La plática continuó de forma muy fluida y ella propuso cambiar el agua de jamaica por algunas cervezas. Unas horas después éramos como grandes confidentes. De manera casi instintiva, habíamos ido acercando nuestras sillas y ahora estábamos muy cerca.

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