Bendita primavera

El calor finalmente ha llegado, los días soleados, el viento que sopla por las tardes,
las calles están coloridas con las flores, los árboles se visten nuevamente con diferentes tonos de verde, todos estos signos inequívocos de la primavera.

Para los que disfrutamos de la belleza femenina esta indica el final de pantalones gruesos, sacos, gabardinas, suéters, bufandas, guantes, gorros y cuantas prendas las mujeres utilizan para protegerse del frío.

Por las calles ahora aparecen cual semillas germinando, las faldas cortas, coloridos pantaloncitos, blusitas con transparencias, mangas cortas, escotes más pronunciados y en general una forma de vestir mucho más coqueta y hasta un humor más sensual.

Claro que esto no pasa desapercibido para nosotros los hombres; he llegado a pensar que es parte esencial del famosísimo “efecto primavera” en donde uno anda un poco más tropical que de costumbre, con la líbido más alerta y demandante.

A estas alturas del año es muy común ver por la calle mujeres que comparten sus encantos por el puro hecho de que hace calorcito, así que los muslos salen a relucir, las sandalias y zapatos abiertos nos dejan descubrir a las mujeres que se esmeran en lucir pies bien cuidados, los bras de media copa, acompañan a muchas blusas de gran escote y nos regalan deliciosos volúmenes a la vista y hay mayor despliegue de sensualidad en sus movimientos..

¡¡¡¡Aaaaaaahhhhhh que delicia!!!!!

Así que disfrutemos de esos momentos estéticos y verdaderamente mágicos, que las mujeres nos regalan luciendo su cuerpo, y con los que siguen cautivando nuestros deseos.

Si, debo reconocer que soy “fans” de la primavera, que año con año hace que me siga enamorándo perdidamente del cuerpo femenino.

¡Ainos, que en la calle hay mucho que disfrutar!

Perdido entre las notas

Nunca me había puesto a pensar en la importancia de encontrar una canción que refleje nuestro estado de ánimo, pero hoy al estar escuchando una canción que dió justo el contexto que necesitaba en esta tarde melancólica y lluviosa, pensé cuantas veces no hemos desgastado una canción escuchándola una y otra y otra y otra y otra vez..
 
Ya sea que refleje un estado de éxtasis y alegría que te hace reír y te ayuda a brincar y bailar a todo lo que das, o que brinde los escondrijos que tu mente y alma necesitan para refugiarse, perderse, pensar, o esconderse a lamer sus heridas.
 
¿Quién no ha gritado a todo pulmón “Puto el que no brinque, al que no salte” en pleno paroxismo?
¿O quién no ha barrido la calle con el ánimo, mientras escucha “Cielo Rojo”?, ¿Cuantas veces no has descubierto caprichosas figuras en el techo escuchando “The dark side of the moon” o a quién no se le acelera el latido y le sale a flote el rebelde interior cuando escucha “break on trough”, acaso soy el único que siente que le estorba la ropa cuando suena “You can leave your hat on”, a poco no tienen la imperiosa necesidad de ponerse a mover la cabeza cuando empieza el famosísimo riff de “Smells, like teen spirit” o No les invade la necesidad de acariciar todo el cuerpo de su pareja cuando escuchan “Glory Box”, a poco no comienzan a caminar como Disco Stu cuando escuchan “Born to be alive”?