“Nombre compa, esta chava está bien loquita, le entra al desenfrene y pues me está invitando, acompáñame, no me dejes morir solo”
Fueron las palabras que me dijo un amigo para convencerme de acompañarlo a una fiesta mamila, así que allí voy yo, bien solidario con mi cuate.
Llegamos a la casa de la amiga en cuestión y salen 3 chavas, una de ellas, la famosa amiga, nada fea y en general bien, pero las otras dos.. como para quitarle el hipo al diablo.
Yo rogaba para que no se subieran al coche y nada más acompañaran a la amiga a la puerta, pero no, se subieron al coche y mientras mi amigo y su amiga ya se saludaban de beso, abrazo y apapacho, ellas se acomodaban muy chipocludas en el asiento.

